La aerotermia para calefacción y ACS (agua caliente sanitaria) es una solución que permite calentar la vivienda en invierno y producir agua caliente todo el año con un único sistema basado en una bomba de calor aire-agua. Su ventaja clave es que, en lugar de “fabricar” calor quemando combustible, aprovecha energía del aire exterior y la transfiere al agua del circuito, reduciendo el consumo eléctrico frente a otras tecnologías eléctricas directas cuando la instalación está bien diseñada y ajustada.
En esta guía te explico qué es exactamente, cómo trabaja cuando le pides calefacción y cuando le pides ACS, y qué puntos prácticos marcan la diferencia para que funcione fino en el día a día.
Qué es la aerotermia para calefacción y ACS
Cuando hablamos de aerotermia en vivienda, normalmente nos referimos a una bomba de calor aire-agua que puede alimentar:
- Un circuito de calefacción (radiadores, fan coils o suelo radiante).
- Un sistema de ACS mediante un acumulador (depósito de agua caliente) y su intercambiador.
La instalación suele componerse de:
- Unidad exterior: capta energía del aire y realiza el ciclo de la bomba de calor.
- Módulo hidráulico interior (en muchos casos): mueve el agua del circuito, gestiona válvulas y control.
- Acumulador de ACS: almacena agua caliente para duchas, grifos, etc.
- Control/regulación: termostato, sonda exterior (muy recomendable), horarios, prioridades.
- Elementos “según caso”: depósito de inercia (a veces), válvulas de zona, apoyo eléctrico, etc.
La idea es sencilla: el sistema decide si en ese momento debe enviar energía al circuito de calefacción o calentar el acumulador de ACS, en función de la demanda y de la configuración.
Funcionamiento de la aerotermia para calefacción y agua caliente sanitaria
1) El ciclo básico (por qué puede ser eficiente)
Sin entrar en fórmulas, el proceso es:
- La unidad exterior absorbe calor del aire (incluso cuando hace frío).
- Un compresor eleva el “nivel” de esa energía (aumenta temperatura útil).
- Un intercambiador transfiere ese calor al agua del circuito (la que va a calefacción o al acumulador de ACS).
- El ciclo se repite mientras haya demanda.
La aerotermia rinde mejor cuando trabaja con temperaturas de agua moderadas y estables, especialmente en calefacción.
2) Cómo trabaja en modo calefacción
En calefacción, la aerotermia calienta el agua del circuito y la envía a los emisores. Para que esto vaya fino:
- Cuanto más baja sea la temperatura de impulsión necesaria para calentar la casa, mejor.
- La regulación ideal suele ser con sonda exterior y curva climática, ajustando la temperatura del agua según la temperatura exterior (menos picos, más estabilidad, menos consumo).
- El confort suele ser mejor con una estrategia continua y estable, en vez de encendidos muy agresivos “a máxima temperatura” como muchas calderas.
3) Cómo trabaja en modo ACS
Para ACS, el objetivo no es calentar la casa, sino subir la temperatura del agua del acumulador hasta la consigna que marques (por ejemplo, la necesaria para un uso cómodo y seguro).
Lo habitual es:
- El sistema detecta que el depósito ha bajado de la consigna.
- Prioriza ACS (según ajustes): desvía la energía hacia el acumulador mediante una válvula de 3 vías o gestión equivalente.
- Calienta el depósito hasta la temperatura programada y vuelve a calefacción si hace falta.
En muchos sistemas existe apoyo eléctrico (resistencia) para cubrir picos, ayudar en condiciones extremas o cumplir ciclos específicos de higiene térmica en el acumulador.
4) Prioridad ACS: por qué a veces “corta” la calefacción
Es normal que una instalación dé prioridad al ACS, porque:
- el depósito necesita recuperar temperatura para garantizar duchas y consumo inmediato,
- y ese proceso suele durar un tiempo limitado.
Esto se puede programar para que sea poco perceptible:
- Ventanas horarias de producción de ACS (por ejemplo, madrugada o horas valle si te conviene).
- Ajuste de prioridades (si tu vivienda es muy sensible a pérdidas de calor).
- Tamaño adecuado del acumulador para tu número de personas y hábitos.
5) Qué condiciona el rendimiento real (lo que más se repite en la práctica)
En los artículos que mejor posicionan y en la experiencia de campo, se repiten siempre los mismos factores que mandan sobre el resultado:
- Emisores: suelo radiante suele permitir temperaturas más bajas; radiadores convencionales suelen exigir más temperatura (depende del dimensionado real).
- Aislamiento: una vivienda con grandes pérdidas obliga a trabajar más y/o más caliente.
- Diseño hidráulico y caudales: estabilidad, equilibrado, válvulas, bombas.
- Regulación: curva climática, termostatos por zonas, horarios.
- Uso del ACS: tamaño del acumulador, consignas realistas, programación.
Ventajas de combinar aerotermia para calefacción y ACS en una sola instalación
Confort y practicidad
- Un único sistema para calefacción + agua caliente.
- Producción de ACS estable, especialmente con acumulador bien dimensionado.
- Control más fino del confort si se configura con sonda exterior y zonas.
Eficiencia y consumo (cuando está bien planteado)
- Aprovecha energía del aire, por lo que puede entregar más energía térmica que la electricidad que consume (el “extra” viene del aire).
- En calefacción, el rendimiento mejora si trabajas con temperaturas moderadas y de forma estable.
- En viviendas bien ajustadas, el salto frente a sistemas menos eficientes se nota especialmente en uso continuado.
Menos dependencias y más flexibilidad
- Reduces dependencia de combustibles tradicionales (si ese era tu punto de partida).
- Se integra bien con otras mejoras de la vivienda (mejor aislamiento, zonificación, autoconsumo fotovoltaico, etc., si lo hubiera).
Mantenimiento y control
- Mantenimiento periódico relativamente “mecánico”: revisión, limpieza, presiones, estado del circuito, etc.
- Al tener buena regulación, es más fácil detectar si algo no está bien (ciclos cortos, temperaturas excesivas, descompensación entre estancias).
Costes de aerotermia para calefacción y ACS: qué influye en el presupuesto
El coste puede variar mucho porque no pagas solo el equipo. Para valorar bien, sepáralo en partidas:
- Equipo + instalación + puesta en marcha.
- Acumulador de ACS (capacidad adecuada a personas y hábitos).
- Adaptación a emisores:
- Si ya tienes radiadores: puede requerir ajustes, equilibrado y, a veces, ampliar emisión en estancias críticas.
- Si es suelo radiante o fan coils: cambia el planteamiento y los elementos necesarios.
- Hidráulica: válvulas, bombas, posibles depósitos de estabilización “si aplica”, colectores, zonas.
- Electricidad: línea, protecciones, posibles ajustes de potencia contratada según caso.
- Acondicionamiento del circuito en reformas: limpieza, tratamiento del agua, purga y verificación.
Pide que te indiquen con qué criterio diseñan la instalación (temperaturas de trabajo esperadas, control previsto y cómo garantizan confort). Si solo te hablan de “kW del equipo” sin contexto, es difícil saber si quedará eficiente.
Preguntas frecuentes sobre aerotermia para calefacción y ACS
Puede gestionar ambas necesidades, pero lo habitual es que priorice una u otra según demanda y ajustes. Con buen dimensionado y programación, el usuario apenas lo nota.
En la mayoría de instalaciones domésticas, sí: se usa un depósito de ACS para asegurar disponibilidad y estabilidad en el uso diario.
El que permita trabajar con temperaturas de agua más bajas y de forma estable. Aun así, radiadores también pueden funcionar si están bien dimensionados y ajustados.
Revisiones periódicas del equipo, presiones, estado del circuito hidráulico, purgas si procede y verificación de parámetros/consignas. En reformas, la limpieza del circuito es especialmente importante.
La clave es ajustar capacidad del acumulador y estrategia de recuperación (horarios y consignas). Si el uso es muy concentrado, conviene priorizar depósito suficiente y recuperación adecuada para evitar quedarte corto en picos.
Suele ir mejor con una calefacción más estable (menos “subidones”), con regulación bien ajustada. En ACS, notarás estabilidad si el depósito está bien dimensionado y la programación acompaña tus hábitos.
Ajustando regulación (curva climática), caudales y demanda por zonas, y asegurando que el diseño hidráulico sea estable para tu tipo de emisores. Los ciclos cortos suelen ser síntoma de ajuste o esquema mejorable.
Capacidad de ACS prevista, estrategia de control (sonda exterior/curva), adaptaciones hidráulicas incluidas, qué contempla en la puesta a punto del circuito (si reforma) y criterios de temperatura de trabajo para asegurar confort.
