Aerotermia + placas solares: la combinación más eficiente

Aerotermia + placas solares: la combinación más eficiente

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La combinación aerotermia + placas solares tiene mucho sentido: una bomba de calor convierte electricidad en energía térmica con muy buen rendimiento, y la fotovoltaica reduce el coste de esa electricidad durante muchas horas del año. El resultado no depende de “poner más placas”, sino de cómo se integran ambos sistemas: tamaño, horarios, control, acumulación de ACS y hábitos de consumo.

Integración: cómo se conectan y cómo se “entienden”

En una vivienda, lo habitual es que las placas solares alimenten el consumo general, y la aerotermia sea uno de los consumos más importantes. La integración inteligente busca que la aerotermia aproveche producción solar cuando tiene sentido, sin perder confort.

  • Gestión por horarios: desplazar parte del trabajo (sobre todo ACS) a horas de sol.
  • Consignas inteligentes: subir ACS en ventana solar y mantener estable el resto.
  • Acumulación: un acumulador de ACS bien dimensionado actúa como “batería térmica”.
  • Control/monitorización: para entender consumos reales y ajustar.
Truco práctico

Antes de pensar en baterías, muchas viviendas mejoran mucho la rentabilidad usando acumulación de ACS y una programación bien afinada.

Ahorro y eficiencia: qué puedes esperar de forma realista

El ahorro viene de dos palancas: la eficiencia de la bomba de calor y el autoconsumo solar. Para que el resultado sea bueno:

  • la aerotermia debe trabajar con temperaturas de impulsión moderadas,
  • la vivienda debe tener pérdidas razonables,
  • y el uso debe permitir aprovechar horas de producción (o almacenar térmicamente).
Expectativa importante

En invierno hay menos horas solares y el consumo térmico suele ser mayor. Por eso el dimensionado debe ser coherente: no se trata de “cubrir todo el invierno con placas”, sino de optimizar el conjunto anual y el coste por kWh útil.

Casos típicos (y cuál suele encajar mejor)

1) Aerotermia para calefacción + ACS, sin batería

Es el caso más habitual y suele ofrecer buena relación coste/beneficio si se programa bien. Claves:

  • ACS en horas solares (cuando sea posible).
  • Curva climática en calefacción para estabilidad.
  • Monitorización básica para ajustar hábitos y consignas.

2) Con batería eléctrica

Puede tener sentido si tu patrón de consumo es muy nocturno o si quieres maximizar autoconsumo, pero no siempre mejora la rentabilidad tanto como se espera. Antes de añadir batería, conviene optimizar primero:

  • programación,
  • acumulación térmica (ACS),
  • y control de impulsiones.

3) Con suelo radiante

Es una combinación especialmente eficiente porque trabaja a baja temperatura. Si además desplazas ACS a horas de sol, el sistema se vuelve muy competitivo en consumo.

4) Con radiadores existentes

También es viable, pero el rendimiento dependerá de si puedes calentar con impulsiones moderadas. Si necesitas impulsión alta de forma habitual, la eficiencia baja y la integración con fotovoltaica se vuelve menos “redonda”.

Instalación: puntos clave para que la integración funcione

  • Dimensionado coherente: potencia de aerotermia y potencia fotovoltaica alineadas con consumo real.
  • Control y programación: ACS y cargas desplazables a horas solares.
  • Acumulación: acumulador de ACS bien dimensionado (y lógica de calentamiento inteligente).
  • Curva climática: estabilidad en calefacción para evitar picos de consumo.
  • Monitorización: medir para ajustar. Sin datos, todo se queda en suposiciones.
Checklist rápido
  • ACS programado en ventana solar cuando encaja con el uso.
  • Calefacción estable (sin “arranques a tope” por costumbre).
  • Impulsión lo más baja posible manteniendo confort.
  • Datos de consumo y producción para ajustar.

Preguntas frecuentes sobre aerotermia y placas solares

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