Cómo sustituir una caldera de gas por aerotermia

Aerotermia vs caldera de gas o gasóleo para cambio de sistema de calefacción

Índice de contenidos

Si estás valorando sustituir tu caldera de gas por aerotermia con radiadores, lo más importante es entender esto: no es un “cambio de máquina”, es un cambio de forma de calentar. La aerotermia funciona mejor con temperaturas de agua más bajas y de manera más estable, así que el éxito depende de la compatibilidad real de tus radiadores, del aislamiento y de una regulación bien ajustada (curva climática, horarios y, si aplica, zonificación).

En esta guía tienes un paso a paso claro para tomar decisiones sin sorpresas: cuándo compensa, qué revisar antes de quitar nada, cómo se ejecuta una sustitución “bien hecha” y qué costes deberías contemplar (sin inventar cifras mágicas).

Motivos para sustituir una caldera de gas por aerotermia con radiadores

Reducir dependencia de combustibles y simplificar el sistema

Pasas de un sistema basado en combustión a uno eléctrico que extrae energía del aire. En la práctica, esto significa:

  • Menos dependencia del gas (y de su volatilidad).
  • Un sistema que puede cubrir calefacción y, si lo planteas así, también ACS.

Mejorar el confort cuando la instalación está bien ajustada

La aerotermia suele dar su mejor cara cuando trabaja de forma estable:

  • Temperaturas más constantes en casa (menos “subidas y bajadas”).
  • Menos necesidad de llevar el agua a temperaturas muy altas si los emisores acompañan.

Eficiencia “real” basada en temperatura de impulsión

En una caldera, subir la temperatura del agua suele ser la solución rápida. En aerotermia, subirla demasiado suele ser la forma rápida de bajar la eficiencia. Por eso, el motivo principal para cambiar no es “la máquina”, sino poder calentar con:

  • Impulsiones moderadas.
  • Radiadores capaces (por tamaño/dimensionado o por ser de baja temperatura).
  • Regulación meteorológica (curva climática) bien afinada.

Seguridad, mantenimiento y futuras mejoras

  • Eliminación de riesgos asociados a combustión dentro de la vivienda (si ese es tu caso).
  • Mantenimiento periódico y control del sistema (circuito hidráulico, filtros, presiones, etc.).
  • Encaja especialmente bien si en el futuro mejoras aislamiento, cambias ventanas, zonificas o integras autoconsumo.

Cuándo NO suele ser buena idea (o hay que replantear)

Para dejarlo fino, conviene ser honesto con estos escenarios:

  • Viviendas con pérdidas térmicas muy altas y radiadores justos: acabarás pidiendo mucha temperatura de agua y la aerotermia perderá parte del sentido.
  • Falta total de espacio exterior para la unidad (o limitaciones severas de ruido/ubicación sin solución).
  • Instalaciones interiores muy antiguas con lodos/obstrucciones donde no se contemple limpieza y puesta a punto.

Proceso paso a paso para cambiar una caldera de gas por aerotermia con radiadores

Aquí tienes el proceso práctico, tal y como debería plantearse en una sustitución real. La clave es no empezar por comprar el equipo, sino por validar compatibilidades.

Evaluación previa: la parte que más dinero te ahorra en errores

Demanda térmica de la vivienda (aunque sea estimada)

  • Superficie, orientación, zona climática y uso.
  • Si hay estancias “problemáticas” (frías, grandes, con ventanales, etc.).

Compatibilidad de radiadores

  • Tamaño/potencia aproximada de radiadores por estancia.
  • Si están dimensionados para trabajar con agua muy caliente (típico en instalaciones antiguas) o si tienen margen.
  • Si hay estancias donde ya “iba justo” con caldera: con aerotermia eso suele aflorar más.
Objetivo de temperatura de impulsión

Este punto es el corazón del cambio. Si para calentar bien necesitas trabajar siempre muy alto, la instalación funcionará, sí, pero con menos eficiencia. Si puedes calentar con temperaturas más contenidas, la aerotermia empieza a brillar.

Estado del circuito

  • Presencia de lodos/suciedad (muy frecuente en instalaciones con años).
  • Purgadores, vasos de expansión, válvulas, fugas, radiadores que no calientan bien.
  • Equilibrado: radiadores que se llevan todo el caudal y otros que apenas reciben.
Importante en instalaciones antiguas

La limpieza y el tratamiento del agua no es “opcional” si quieres proteger el sistema y que rinda bien.

Decidir el enfoque: mantener radiadores, ampliarlos o cambiarlos

En sustitución de caldera por aerotermia con radiadores, hay tres caminos típicos:

Mantener radiadores tal cual

  • Suele funcionar cuando la vivienda está razonablemente aislada o los radiadores están sobredimensionados.
  • Requiere buen ajuste de control para no irte a impulsiones altas por costumbre.

Ampliar radiadores en puntos críticos

  • Es la opción más común y sensata: reforzar solo donde falta potencia.
  • Permite bajar temperatura de impulsión del conjunto.

Sustituir por emisores más adecuados a baja temperatura

  • Cuando la instalación original está muy justa.
  • Cuando buscas maximizar eficiencia y estabilidad.

Diseñar el esquema hidráulico con cabeza

Para que el sistema no vaya “a tirones” ni con consumos raros, hay que definir bien:

  • Caudales y pérdidas de carga razonables.
  • Si necesitas zonificación (por plantas, por usos, etc.).
  • Cómo se gestiona el ACS si lo incorporas.
  • Qué elementos son necesarios para estabilidad del circuito (depende de la instalación).
El diseño debe evitar
  • ciclos cortos continuos (arranca y para cada poco),
  • falta de caudal,
  • ruidos por aire o desequilibrios,
  • diferencias enormes de temperatura entre estancias.

Control y regulación: el “cerebro” que marca el consumo

En aerotermia con radiadores, la regulación suele marcar la diferencia entre “me arrepiento” y “qué bien va”.

Curva climática (sonda exterior)

  • Ajusta la temperatura de impulsión en función de la temperatura exterior.
  • Evita sobrecalentar el agua innecesariamente.
  • Reduce picos y mejora estabilidad.

Horarios realistas

  • La aerotermia suele ir mejor con estrategias estables.
  • Ajusta horarios según hábitos (y no solo “encender dos horas a tope”).

Válvulas termostáticas y equilibrado

  • Funcionan bien si están correctamente planteadas y el circuito está equilibrado.
  • Si cada radiador “hace lo que quiere” sin equilibrio, el control se vuelve imprevisible.

Desmontaje de caldera y preparación del cambio

Aquí entra la parte operativa:

  • Retirar caldera y elementos asociados según corresponda.
  • Adecuar conexiones hidráulicas (ida/retorno, válvulas de corte, filtrado).
  • Adecuar evacuaciones/condensados si aplica.
  • Preparar ubicación de unidad exterior: base, anclajes, vibración, drenaje de condensados, paso de tuberías/cables.
Nota importante

La baja/desconexión del gas (si procede) debe hacerse cumpliendo normativa y procedimientos. No lo trates como “quitar un electrodoméstico”.

Instalación de aerotermia y conexión a radiadores

Una ejecución “fina” suele incluir:

  • Instalación de unidad exterior y conexiones.
  • Conexión al circuito de radiadores y montaje de elementos de seguridad/control.
  • Limpieza/flush del circuito (si no se hizo antes).
  • Llenado, purga, verificación de presiones.
  • Ajustes de caudal y equilibrado.
  • Configuración del control (curva climática, consignas, horarios, prioridades).

Puesta en marcha y ajuste fino (la fase que muchos se saltan)

La instalación no termina el día que “enciende”. Durante las primeras 1–2 semanas:

  • Ajustas la curva climática con datos reales.
  • Revisas si alguna estancia queda corta y por qué (emisión vs pérdidas vs caudal).
  • Ajustas horarios para evitar picos y mejorar confort.
  • Confirmas que no hay ciclos cortos ni temperaturas excesivas.
Checklist final de “va fino”
  • Confort estable sin tener que subir impulsión de manera habitual.
  • Radiadores equilibrados (no unos hirviendo y otros templados).
  • Sin ruidos por aire o caudal.
  • Consumos coherentes con el uso (sin picos inexplicables).
  • Control meteorológico activo y ajustado.

Errores típicos al sustituir caldera por aerotermia con radiadores

  • Cambiar la máquina sin revisar radiadores: la solución acaba siendo “subir temperatura” y perder eficiencia.
  • No limpiar circuito en instalaciones antiguas.
  • No ajustar curva climática y usar control “tipo caldera”.
  • No equilibrar radiadores tras la sustitución.
  • Dimensionar por intuición (o por potencia antigua) sin considerar temperatura de trabajo real.

Costes de sustituir una caldera de gas por aerotermia con radiadores

Aquí es fácil caer en comparaciones injustas porque el coste no es solo “equipo + mano de obra”. Es un proyecto con partidas.

Partidas que componen el presupuesto

Estas son las que deberías ver separadas, al menos a nivel conceptual:

  • Equipo y montaje principal (incluye puesta en marcha).
  • Adaptación hidráulica: válvulas, filtrado, bombeo si aplica, elementos de seguridad, zonificación si aplica.
  • Adecuación de emisores: mantener, ampliar o sustituir radiadores (esta partida puede ser la diferencia entre éxito o frustración).
  • Electricidad: línea, protecciones, posibles ajustes según potencia del sistema y configuración.
  • Limpieza y tratamiento del circuito (muy relevante en reformas).
  • Obra auxiliar: pasos de tubería/canalizaciones, bancada exterior, drenajes, etc.
  • ACS (si lo incluyes): acumulación, válvulas de prioridad, accesorios y configuración.

Qué factores hacen subir o bajar el coste

  • Estado de la instalación existente: si hay lodos, fugas, radiadores que no funcionan bien, el “coste invisible” aparece.
  • Necesidad de cambiar o ampliar radiadores: si tu casa pide mucha temperatura, compensar con más emisión suele ser lo correcto.
  • Complejidad de la vivienda: número de plantas, zonas, longitud de líneas, accesos.
  • Ubicación de unidad exterior: si hay que resolver ruido, vibración, distancia, estética o permisos, sube la complejidad.
  • ACS: número de personas y hábitos; un acumulador bien dimensionado evita problemas, pero es una partida real.

Cómo comparar presupuestos sin equivocarte

Si quieres comparar ofertas de verdad, pide que te lo expliquen con estas tres claves:

  • Temperatura de diseño/funcionamiento prevista para asegurar confort con tus radiadores.
  • Qué incluye exactamente la puesta en marcha y el ajuste (no solo “instalar y encender”).
  • Qué contemplan para el circuito existente: limpieza, filtrado, equilibrado.
Señal de alerta

Si no aparece nada de esto, es muy difícil saber si el sistema quedará eficiente o si irá “a base de impulsión alta”.

Beneficios y amortización: cómo valorar el coste con criterio

En lugar de buscar un “número mágico”, valora el coste con un enfoque práctico.

Beneficios directos

  • Reducción de dependencia del gas.
  • Confort más estable si el sistema se ajusta bien.
  • Posibilidad de integrar calefacción y ACS en una sola solución.

Beneficios indirectos

  • Si mejoras aislamiento o emisores, la aerotermia mejora su rendimiento.
  • Si tu vivienda evoluciona (zonificación, hábitos, control), puedes optimizar consumo con ajustes.

La amortización depende de variables que tú controlas

  • Temperatura de impulsión real necesaria.
  • Calidad del ajuste del control (curva climática y horarios).
  • Estado del circuito y reparto del calor.
  • Aislamiento y pérdidas.
  • Patrón de uso de calefacción y ACS.
Conclusión práctica

La aerotermia “se paga” con el tiempo cuando el sistema trabaja en su zona eficiente. Si terminas forzando temperaturas altas de forma constante, el ahorro se reduce y la amortización se alarga.

Preguntas frecuentes sobre sustituir caldera gas por aerotermia

Si te ha gustado compártelo:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *