Instalación de cloración salina: todo lo que necesitas saber

Instalación de cloración salina: todo lo que necesitas saber y proceso de instalación

Índice de contenidos

La instalación de cloración salina no consiste solo en “poner el clorador”: consiste en integrar un sistema que genere desinfectante de forma estable, con caudal correcto, una célula bien ubicada, seguridad eléctrica, y una puesta a punto del agua que evite lecturas falsas, falta de producción o desgaste prematuro. En esta guía tienes el enfoque práctico: qué incluye, cómo se instala paso a paso, qué condiciona el coste y los consejos que más evitan problemas.

Qué incluye una instalación de cloración salina

En una piscina, la cloración salina se basa en un equipo que transforma parte de la sal disuelta en el agua en desinfectante. A nivel de instalación, lo habitual es:

  • Equipo de control (fuente/panel): regula producción, protecciones y, según modelo, lecturas y alarmas.
  • Célula electrolítica: se instala en la tubería y es donde se produce el desinfectante.
  • Sonda o detector de caudal (o célula con detección integrada): evita producción si no hay circulación.
  • By-pass (recomendable en muchas instalaciones): facilita mantenimiento y estabiliza el tramo hidráulico de la célula.
  • Sal para piscina (cantidad según volumen y consigna del equipo).
  • Opcionales muy habituales: control de pH automático, redox/ORP (según enfoque), conexión a domótica/monitorización, etc.
Diferencia importante

Este artículo está centrado en la instalación y puesta a punto. Aunque el sistema se basa en una célula, el resultado final depende sobre todo de la hidráulica, el control y el equilibrio del agua: ahí es donde se gana (o se pierde) estabilidad.

Proceso de instalación: paso a paso (bien hecho)

1) Elegir el equipo correctamente (dimensionado real)

El error más típico es dimensionar “por litros” sin pensar en el uso real. Para elegir bien, valora:

  • Volumen de piscina (real, no “aproximado”).
  • Exposición y uso: horas de sol, temperatura, bañistas, si hay cubierta, etc.
  • Tiempo de filtración y estrategia de producción (repartida y estable suele rendir mejor).
  • Si usarás control de pH automático (muy recomendable para estabilidad y para reducir ajustes manuales).

2) Ubicación hidráulica de la célula (el orden importa)

Como regla práctica, la célula debe ir en un tramo con flujo estable y después de los equipos que puedan “molestar” la lectura o sufrir por el desinfectante.

Ubicación típica recomendada
  • Después del filtro (y de la bomba).
  • Después de calentadores/intercambiadores si los hay.
  • Antes del retorno a piscina.
  • En un tramo recto suficiente, con acceso cómodo para desmontaje/inspección.

3) Montaje del by-pass (cuando aplica)

El by-pass no es “capricho”: aporta control y mantenimiento. Suele interesar cuando:

  • hay variaciones de caudal fuertes,
  • la célula necesita un rango de flujo concreto,
  • quieres poder aislarla sin parar toda la depuradora,
  • o el acceso y el desmontaje serían incómodos sin ello.

4) Conexiones eléctricas y seguridad

Un clorador salino es un equipo eléctrico en un entorno húmedo. La parte eléctrica debe quedar clara y protegida:

  • Alimentación y protecciones adecuadas (línea, magneto, diferencial según instalación).
  • Interbloqueo con filtración: que no produzca si la bomba no está funcionando.
  • Ubicación del cuadro/panel en zona ventilada, protegida y accesible.
  • Conexiones estancas y cableado ordenado (evita fallos intermitentes).
Punto crítico

Si el clorador puede producir sin caudal real (por error de instalación o configuración), la célula sufre y el sistema se vuelve inestable.

5) Añadir la sal correctamente (sin prisas)

La sal se añade siguiendo la consigna del equipo (cada modelo trabaja en un rango). En la práctica:

  • Añade la sal con la depuración en marcha y sin activar producción hasta que esté totalmente disuelta.
  • Evita verterla concentrada sobre revestimientos delicados: repártela y deja que circule.
  • Comprueba que el equipo “lee” una salinidad coherente antes de pedir producción normal.

6) Puesta en marcha y ajuste fino (lo que marca la diferencia)

Una puesta en marcha profesional no es “encender y listo”. Incluye:

  • Verificar caudal real y ausencia de fugas en el tramo de célula/by-pass.
  • Configurar producción inicial (mejor empezar conservador y ajustar).
  • Comprobar que la lectura de sal (si existe) es estable.
  • Ajustar el pH (y calibrar sondas si hay control automático).
  • Definir una estrategia de horas de filtración/producción acorde al uso.
Checklist de “va fino”
  • Producción estable sin alarmas por caudal o salinidad “loca”.
  • Cloro libre se mantiene en rango con ajustes moderados (sin picos).
  • pH controlado y sin necesidad de correcciones diarias.
  • Sin fugas y con acceso cómodo para mantenimiento de célula.

Coste de la instalación de cloración salina: de qué depende

El coste varía mucho porque no pagas solo el “aparato”. En un presupuesto coherente suelen influir:

  • Capacidad del clorador (producción/hora y rango de trabajo).
  • Si incluye control de pH y su instalación (sonda, bomba dosificadora, depósitos, calibración).
  • Hidráulica: necesidad de by-pass, sustitución de tramos, válvulas, accesos, reorganización del cuarto técnico.
  • Electricidad: línea, protecciones, adaptación del cuadro, interbloqueos.
  • Puesta en marcha real: calibraciones, ajustes y verificación final.
  • Consumibles iniciales: sal y, si hay control, corrector de pH.
Consejo para comparar presupuestos

Pide que te especifiquen dónde instalan la célula, si incluyen by-pass, cómo aseguran interbloqueo con filtración y si contemplan puesta en marcha con ajustes. Si no aparece, el “barato” suele salir caro.

Consejos prácticos para una cloración salina estable

  • No persigas el “cloro alto” a base de producción: busca estabilidad con filtración y control de pH.
  • Controla el pH: cuando el pH se desmanda, el desinfectante “rinde” peor y te obliga a producir más.
  • Limpia la célula solo cuando toque: exceso de limpieza reduce vida útil (mejor inspección periódica y criterio).
  • Evita ciclos de producción erráticos: mejor producción repartida que picos de pocas horas “a tope”.
  • Revisa el caudal: filtros sucios, válvulas mal posicionadas o aire en circuito te cambian el comportamiento del equipo.

Preguntas frecuentes sobre instalación de cloración salina

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